10 de Noviembre: Bajo Su Refugio

Palabra:

“A ti no te alcanzará la mortandad. No te sobrevendrá ningún mal, ni plaga alguna tocará tu casa”. (Salmos 91:7,10)

Desde el punto de vista natural, el mundo en el que vivimos causa gran temor. Es un mundo que va de una catástrofe a otra. Casi a diario, oímos de guerras, de la amenaza de armas nucleares y biológicas, de grandes derrames de petróleo, de terremotos e inundaciones, de más enfermedades y de la delincuencia que azota a nuestras ciudades.

Sin embargo, en medio de todo eso, Dios promete ser refugio y fortaleza para los que confían y permanecen en Él.

Podrías decir: “Pero, Él hizo esa promesa hace miles de años, cuando las cosas no estaban tan mal como lo están hoy en día”.

Quizás sea así, no obstante, cuando el Salmo 91 fue escrito, el hombre aún no había inventado armas que pudieran destruir a diez mil personas de una sola vez. Nosotros somos la generación que hizo eso posible. Por tanto, cuando Dios dijo en el Salmo 91, «no te sobrevendrá ningún mal», nos estaba incluyendo también a nosotros.

Dios puede encargarse de todos los peligros que te rodean sin importar que tan difíciles sean. Él lo demostró con Sadrac, Mesac y Abed-nego, cuando fueron atados y echados en un horno de llamas tan ardientes que mataron a los hombres que los echaron ahí.

Por eso, aunque las circunstancias a tu alrededor parezcan ser espantosas, confía en Dios. Él siempre es fiel. Nunca está ocupado en otras cosas cuando necesitas Su ayuda. Estará presto para librarte de cualquier adversidad, catástrofe o desastre.

Permítele demostrar en tu vida lo que Él demostró en la vida de Sadrac, Mesac y Abed-nego: ¡Nadie más podrá librarte como Él!

Oración:

Padre, te ruego que me des fortaleza de espíritu para mantenerme firme en Tu palabra y sabiduría para pelear las batallas diarias de la vida. Alienta mi fe cuando piense en desistir, sabiendo que no importa la dificultad que atraviese, te encuentras conmigo para librarme. Amén.

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