08 de Agosto: No Olvides Sus Bendiciones

Palabra:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Efesios 1:3)

Todos experimentamos períodos de dificultad en la vida. En esos tiempos dolorosos, es posible que sintamos que Dios no está bendiciéndonos. Pero aun así, estamos experimentando muchos de sus dones maravillosos, a pesar del hecho de que ellos escapen a nuestra atención.

He aquí varios ejemplos de las bendiciones que podemos disfrutar siempre:

  • Estamos seguros de que nuestro Dios todopoderoso nos escogió antes de la fundación del mundo (v. 4). Y debido a que nos adoptó como hijos suyos (v. 5), podemos sentirnos especiales y amados pues el Soberano del universo nos eligió.
  • Jesús nos dio la salvación por medio de su muerte y resurrección (v. 7). Nos redimió del pecado, que causa la separación de Dios y lleva finalmente a la muerte. En consecuencia, recibimos una naturaleza nueva y el perdón diario de nuestros pecados (2 Co 5.17; 1 Jn 1.9).
  • El Espíritu Santo mora en nuestro interior. Él guía, advierte el peligro y nos llena, por lo que siempre tendremos un abogado y consuelo. También nos sella, y por eso nuestra vida eterna está asegurada (Ef 1.13).
  • Nuestro Padre nos prepara una herencia imperecedera (1 P 1.4). Podemos experimentar problemas momentáneos, pero podemos mirar hacia delante y ver la eternidad que nos espera en la presencia de Dios, donde no habrá sufrimiento.

En medio de las situaciones dolorosas, puede ser fácil sentir como que la mano de Dios no está posada en nuestras vidas. Pero los creyentes tenemos bendiciones espirituales maravillosas en todo momento. Sin los cuatro dones permanentes antes mencionados, el temor y el vacío serían abrumadores. Por tanto, exprese su gratitud, aun en las dificultades. Exprese su gratitud, aun en las dificultades.

Oración:

Señor, Te agradezco, porque me has dado con Tu presencia, la firmeza para enfrentar las pruebas que se cruzan en mi camino. Ayúdame a confiar, aún cuando las dificultades me hagan dudar. Se que te encuentras conmigo. Amén.

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