Categoría: Enojo

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.

El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial les perdonará también a ustedes.

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.