27 de Mayo: Mi Escudo y Refugio

Palabra:

“Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos” (Salmos 18:1-3)

El Señor no nos hará libres de cargas, pero en cambio nos dará los dones necesarios para sostenerlas. Dios no nos eximirá de los conflictos, pero nos hará capaces de superarlos. No nos liberará de todas las angustias pero restaurará en nosotros la calma y sabiduría para retomar la alegría.

Cuando ejercitamos los dones de la paciencia, compasión, amor genuino y verdadero a nuestros hermanos, proceder sincero con los demás y actuación con la verdad, damos a nuestro ser, la maduración espiritual que necesitamos para vivir una vida de satisfacción plena y en gracia a Cristo.

Es ese el verdadero camino de la vida en fe: vivir cada día con el corazón confiado y regocijado en el Señor ante cualquier circunstancia.

Oración:

Señor, no te pido que tomes mis cargas, más bien te pido me fortalezcas para llevarlas con la confianza de su superación en ti. Eleva mi voz y mis acciones para guiar a otros y ayudarlos a encontrar su propia fortaleza y alegría, para llevar también las cargas que los oprimen. Amén.

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