25 de Abril: Sana El Corazón Quebrantado.

Palabra:

“El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas” (Salmos 147:3)

Un corazón quebrantado puede reflejarse de muchas maneras y a través de muchas situaciones, tristeza por la partida de un ser querido, decepción por obtener de un amigo, una respuesta ingrata, frustración por tener muchas situaciones fuera de nuestro control.

Sin embargo, también podríamos sin reconocerlo en el momento, ser parte de aquellos que han quebrantado un corazón.

Ante las dos situaciones, el resultado es el mismo: heridas difíciles de sanar por la culpa ante un error que daño a otros o por haber sufrido una decepción de la que no hemos podido escapar y de la que fuimos objeto.

En el lado en que nos encontremos, recordemos al Salmista en su maravillosa promesa: Dios sana cualquier herida, en cualquier circunstancia; aceptando nuestro arrepentimiento cuando al pedir perdón enmendamos nuestras faltas o alentándonos a perdonar al que nos dañó para apartarnos del rencor y volver nuevamente a su calma, a su paz.

Confiemos en su plan para nosotros y de cualquier posición en la que nos encontremos, obtengamos el aprendizaje: Cada cosa que pasamos tiene un propósito, un fin y una razón de ser. Sin embargo podemos tener la seguridad de que más allá de nosotros y pase lo que pase, Dios siempre nos sostendrá.

Oración:

Señor, hazme humilde para pedir perdón cuando he fallado y que la culpa no gane espacios en mi corazón. Hazme valiente para perdonar cuando me hayan decepcionado para apartar el rencor y para que vuelva a mi la paz que me guardas. Amén.

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