23 de Septiembre: Serenidad ante la Adversidad.

Palabra:

 “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando” (Marcos 6:4-6)

En la vida hay por lo menos tres cosas que no podemos cambiar: la verdad, el pasado y a otras personas. La palabra nos muestra que Jesús se había encontrado con estas tres cosas como obstáculos en su pueblo, Nazaret. Allí las personas solo veían a Jesús como el hijo de un carpintero Nazareno local. Para ellos sólo era un hombre como ellos.

Aunque Jesús cautivó a sus oyentes en la sinagoga con verdaderas y proféticas palabras, el mensaje de Dios que pronunció, fue rechazado. Jesús admitía tristemente que estaba consternado por la incredulidad de la gente, pero en este caso el Hijo de Dios no podía cambiar ni sus corazones ni sus mentes.

De esta misma manera, debemos recordar, que ante las piedras en el camino o ante las verdades que por vida no podremos cambiar, es necesario pedirle al Señor serenidad para aceptarlas, paciencia para sobrellevarlas y sabiduría para verlas a la distancia.

Confía en Jesucristo, Él tiene la última palabra.

Oración:

Señor, gracias por darme el privilegio de tu presencia, tanto en la aflicción como en la alegría. Ayúdame a encontrar la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar y la fortaleza para sobrellevarlas y seguir adelante, caminando de tu mano. Amén.

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