06 de Septiembre: Espíritu Renovado

Palabra:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24)

Una de las lecciones más importantes que nos brinda la palabra de Dios es que Él tiene un plan para nuestras vidas, un propósito que nos ha llamado a alcanzar. De ella deriva una segunda lección, también vital que muchas veces pasamos por alto: como cumplir ese plan.

Así como El Señor llevo al pueblo de Israel a tomar las naciones de forma gradual (Deuteronomio 7:22), así como Jesús instruía a paso constante, pero sin apuros, a cada uno de sus discípulos (Mateo 13:34), de esa forma somos llamados a despojar el viejo hombre viciado y renovar en el señor nuestra mente y espíritu, teniendo como armas, nuestra confianza y fe en Él, para llegar en cada paso dado, al próximo nivel.

No será un proceso fácil, porque todo crecimiento involucra cambio y todo cambio lleva a su vez, miedo e incertidumbre. Sin embargo tenemos en cada día una nueva oportunidad, para avanzar y cultivar ese carácter que El Señor desea en nosotros.

Recuerda que el carácter es la suma de todos nuestros hábitos y que la única forma de desarrollar esos hábitos que honren al Señor, es practicando tanto en nuestras palabras como en nuestras acciones, esos rasgos.  Como indica el Apóstol Pablo a Timoteo en  1 Timoteo 4:15: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos

Ocupémonos cada día de avanzar, con pasos de calidad al crecimiento en carácter y  la renovación de espíritu que son dignos del Señor, aceptando su guía y obedeciendo su palabra. Haz tu parte y deja a Dios el resultado, Él es el único responsable de ensanchar tus veredas; solo tienes que estar preparado para cuando llegue ese momento.

Oración:

Señor, fortalece mi determinación para cultivar cada día el carácter que deseas en mí. Guíame a crecer en espíritu y a practicar en mis palabras y acciones los hábitos que Te honren. Confío para ello en Ti porque sólo Tu ordenas mis pasos y solo Tu apruebas mis caminos.

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